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Gemagia
Pequeña historia
del “Naranjo Fantástico” de Robert-Houdin
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La representación de la idea de poder hacer brotar frutos de
la tierra a voluntad es muy antigua y responde al deseo de tener control
(Poder) sobre el Tiempo, las Estaciones y los cambios climáticos.
El dominio sobre todo ello garantizaría a la humanidad sus
cosechas y por lo tanto, el alimento. Y con la subsistencia garantizada,
se conseguirían abolir grandes preocupaciones universales como
el hambre, las enfermedades y muchas calamidades.
La sola idea de imaginar que la humanidad se podría ahorrar
serias desgracias, nos reconforta y produce bienestar y, porque no,
felicidad.
No es en vano que esta idea inicial quede reflejada en un árbol.
El árbol y su imagen tienen potentes significados. El árbol
representa la unión entre el cielo y la tierra, los periodos
estacionales de la vida y de la muerte. En el árbol convergen
los cuatro elementos: el agua que circula por su savia, la tierra
en sus raíces, el aire en sus hojas y el fuego aparece de su
frotamiento. También comunica los tres niveles del cosmos:
el subterráneo, el terrestre y el celeste.
Es por todo esto que el árbol está presente en todas
las culturas, mitos y religiones: En el Génesis es el Árbol
de la Sabiduría. Para los Hindús es el Árbol
de Açvattaha, para los Persas el Haoma y en el jardín
de las Hespérides encontramos el árbol de las manzanas
de oro… Cada religión o tradición le otorga un
significado distinto. Los celtas, por ejemplo, lo asocian con el amor,
los griegos con la fertilidad y los hebreos con la sabiduría.
Y por si no fuese suficiente esta elevada carga simbólica
del árbol para ser el protagonista absoluto de un precioso
juego de magia, puedo añadir que las correspondencias alquímicas
de color del árbol son los colores de los naipes: negro para
las raíces, blanco para el tronco y rojo para la copa.
Así que, sobre esta ancestral imagen, presente en el inconsciente
colectivo, es donde se recrea esta hermosa y visual ilusión.
Veamos ahora su recorrido a lo largo de los siglos hasta que llegó
a las manos de Robert-Houdin (1805-1871) quien, con su preciosa versión,
llevó a la cumbre este juego.
La genealogía de este árbol se remonta a la época
de Ludovico Pío, hijo del emperador Carlomagno y de Hidegarda
de Suabia que reinó entre el año 814 y el 840 con el
nombre de Luís I y el apodo de “piadoso”, cuando
un físico judío llamado Zedekiah le mostró un
jardín lleno de flores y frutos en pleno invierno.
Nadie podrá saber jamás si esta impresión se
sumó al ataque de pánico que sufrió durante un
eclipse solar que le provocó la muerte.
En 1731, Gentelman Magazine describe un manzano que exhibía
Isaac Fawkes en la barraca que montaba en la famosa feria inglesa
Bartholomew Fair (obra de su colaborador y relojero Christopher Pinchbeck).
La revista explicaba que el árbol florecía y que daba
un fruto en un minuto.
En 1746, 1747 y 1751 El Paisano del Norte de Holanda presentó
un “Florero Filosófico” en las ferias de París
y Saint-Germain. Este árbol crecía a la vista de todos
sobre la mesa, seguidamente florecía y después de sus
flores brotaban espléndidos frutos maduros y listos para comer.
De 1783 a 1786 actuó en París Giuseppe Pinetti, el
mago más famoso de la segunda mitad de siglo XVIII, y obtuvo
un gran éxito con gran parte del repertorio del Paisano del
Norte de Holanda entre el que se encontraba “El Bouquet Filosófico”.

Robert-Houdin
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En 1822 actuó en Londres el mago
francés Cornillot que se reconocía como discípulo
y sucesor de Pinetti y lo incluyó en su programa con
el nombre de “El jardín encantado”.
Seguramente Robert-Houdin compró
el autómata a Cornillot y su curiosidad por él
podría habérsele despertado después de
leer su descripción en la obra de Decremps que en aquellos
días era muy conocida.
Con su gran habilidad Robert-Houdin construyó
una verdadera joya: “El Naranjo Fantástico”.
Un mecanismo perfecto que mejoraba el efecto y una exquisita
presentación.
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En la versión de Robert-Houdin, el
Naranjo actúa en el momento de la aparición
de un anillo que le han prestado al mago y que ha hecho desaparecer.
Es el juego llamado “el anillo de boda”: un anillo
prestado es envuelto en un trozo de papel, que podía
ser el propio programa del espectáculo, y después,
aislado en una bolsa de papel, se destruye a martillazos.
Cuando se abre la bolsa, el envoltorio del anillo son ahora
una serie de sobres uno dentro del otro y en el último,
aparece el anillo intacto. Pero el juego no acaba aquí.
En su segunda parte, se vuelve a repetir el proceso desde
el principio pero el anillo aparecerá esta vez colgado
de una cinta que lleva al cuello un pequeño canario
vivo que ha aparecido dentro de un huevo que el mago ha hecho
aparecer de la nada…
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En la presentación de Robert-Houdin, desaparece el anillo
prestado dentro de un precioso pañuelo. Entonces, el Naranjo
florece y de la flor de azahar brotan naranjas verdaderas y de una
de ellas, surgirán dos pequeñas mariposas que, volando,
devuelven el pañuelo con el anillo sujeto con una cinta a su
propietaria. ¡Una belleza!

Foto de Juan Tamariz hecha en el museo de la Magia de París
cuando se exhibieron los autómatas y accesorios mágicos
de Robert-Houdin pertenecientes a colección de Christian
Fechner.
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Recomiendo:
· Ver el acto.
Como llegamos tarde a la función de Robert-Houdin y
los 4 volúmenes de Christian Fechner sobre Robert-Houdin,
tanto la edición en francés como en inglés
están agotadas y en los que se acompañaba un
DVD con una recreación de los actos más relevantes
y el funcionamiento de los autómatas que se conservan
de Robert-Houdin, se puede ver una versión en Youtube
por Paul Daniels y una fantasía en la película
“El truco final”.
· Y como lectura, Confidencias de un prestidigitador,
la autobiografía de Robert-Houdin.
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