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Gemagia
QUIERO SER COMO TÚ
José Puchol Montis
(Valencia 1919-Madrid 2008)
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Pepe Puchol quedó enganchado por la Magia cuando tuvo la suerte
de ver actuar al gran Fu-Manchú en su primera visita a España.
Eso sucedió en el teatro de la Zarzuela de Madrid cuando tenía
doce años, en 1932. Consiguió que le llevaran al teatro
y también que le compraran por 5 pesetas el programa La vida
y los secretos de Fu-Manchú. Fue allí donde leyó
los primeros juegos y el anuncio de la tienda El Rey de la Magia que,
gratis, enviaba su catálogo a quien lo solicitaba. Y así
empezó Pepe ha hacer sus primeros “juegos de manos”.
Siguió leyendo y aprendió más juegos con el
Boscar y con Foulards et drapeaux lo que le aficionó a la magia
con pañuelos. Llegó la guerra que interrumpió
muchas vidas y también sus magias pero después de esa
pausa, se creó la S.E.I. y Pepe llegó a presentarse
ante el público en actuaciones benéficas y empezaron
las reuniones mágicas en una época en la que no había
quedado nada.
Apareció en esa época Jean Carles un mago francés,
perfumista de profesión y mago aficionado que, por sus negocios,
paraba en Madrid cada tanto. Sus visitas eran muy esperadas en esa
España de encierro y de ambiente enrarecido. Carles traía
aire fresco y nuevo de más allá de nuestras fronteras.
La figura de Jean Carles tendrá una gran influencia en los
magos de esa época como Ascanio. La manera de ver la magia
de Carles y la de Fú se impregnarán el pensamiento mágico
de Puchol que prefería la magia para los profanos a la magia
que se hace para magos y la presentación por encima de la técnica.
Una segunda interrupción se presenta en la vida mágica
de Pepe que debe abrir un paréntesis, no de olvido, en su afición
y que durará más de una década.
Cuando vuelve a Madrid, el panorama mágico ha cambiado radicalmente:
Ha arraigado con fuerza la magia de cerca y hay más actividad
mágica aunque el secretismo y el hermetismo sigue como tendencia
predominante.
Ante ese gran adelanto de la magia de Madrid, Pepe sube con otro
pie al tren de la magia y encamina su afición al estudio y
a la investigación. Su afán de saber mágico le
llevó a comprar libros antiguos y hasta algunos de ellos, los
restauraba y encuadernaba él mismo, una afición que
mantendrá siempre. Poco a poco, su biblioteca mágica,
fue creciendo. Había libros de bibliotecas que había
comprado completas, otros se los regaló Jean Carles, Santiago
de la Riva, otros, eran aportaciones de autores que querían
figurar en ella y otros muchos los va trayendo a España Juan
Tamariz que, en aquella época, era uno de los pocos magos que
salía de España a actuar.
Con el tiempo, la biblioteca, se fue convirtiendo en una de las
más selectas de España donde se podía ir a beber
el mejor néctar del conocimiento mágico. Uno de los
visitantes más asiduos fue Juan Tamariz que, igual que un monje
de los conventos de la Edad media, y a falta de fotocopiadora, gastaba
bolis tomando apuntes y copiando libros.
Pepe Puchol y Juan Tamariz formaron un poderoso binomio para la
magia de Madrid. Para Juan, Pepe fue, desde sus inicios, su maestro
y mentor personal pero además, Juan encontró en Pepe
un apoyo incondicional para los miles de proyectos que se ocurrían.
Algunos corrieron mejor suerte que otros pero Pepe siempre apoyó
cualquier iniciativa a favor de la magia y de los magos.
Juan imaginaba y Pepe lo hacía posible, operativo y eficaz.
Juntos fueron el alma de La Escuela Mágica de Madrid, de Las
Jornadas de El Escorial, de la Circular, de la estuvo al frente durante
muchos años.
En tiempos de escasez general, Pepe contaba con una mayor holgura
económica y compró una de las primeras filmadoras. Su
salón particular se convirtió en el plató que
pisaron grandes magos de la época como Frakson o Slydini. Juan
y Pepe asistían a muchos Congresos y Certámenes y, en
cintas de tan sólo diez minutos de duración y de gran
coste, Juan grababa las actuaciones que después, enseñarían
a los magos para que también pudieran aprender y gozar.
Como presidente de la SEI (1968-1969), Pepe reunió a un buen
equipo que le ayudó a llenar de actividades las reuniones,
preparaban actuaciones, charlas con pases de diapositivas, y un largo
etcétera que atraía a muchos magos de fuera de Madrid.
Se organizan los primeros Certámenes Mágicos de Madrid
con los que logran poner en marcha el motor para que se celebren de
nuevo los Congresos Nacionales.
Pepe preparaba la mayoría de las charlas y estudios como
La Bola Okito, El dado de Buatier de Kolta, ¿Cómo inventar
un juego?, Grandes invenciones de la Antigüedad, la ingeniería
en la magia y la magia en la ingeniería, etc.
Además de la responsabilidad con sus nueve hijos, Pepe tiene
otra con su importante biblioteca. Quiere evitar que su legado se
disperse y acabe por perderse. La solución llega de la mano
de Ramón Mayrata, que conociendo la existencia de una biblioteca
teatral en la Fundación March de Madrid, cree posible y viable
que pueda albergar otra de magia. No sin falta de meditación,
la propuesta resultó un éxito y en 1988, Pepe hizo (en
vida) donación de su biblioteca extendiendo su generosidad,
no solo a los magos de su presente, sino a todos los magos del futuro.
El impacto de la onda expansiva de la persona y personalidad de
Pepe, a mí me llegó ya muy débil pero fue suficiente
para encontrar en él a uno de mis referentes mágicos
y querer seguir con más ganas en su misma vía mágica:
leer, estudiar, escribir, investigar, aprender de los maestros, dar
charlas, grabar a los magos… En fin, VOY A SER COMO TÚ.

Madrid, 2004: Juan Tamariz, Gema Navarro, Pepe Puchol y Rudyard Magaldi.
¡Salut!¡Por Pepe y por la Magia!
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